Agentes de IA · sin humo
Agentes de IA para agencias de carga: qué hacen y qué decide una persona
· 7 min de lectura · Equipo Flettia
En logística, «IA» se usa para nombrar tres cosas distintas: un chatbot que responde preguntas, una herramienta que lee documentos, y un agente que hace trabajo. Este artículo es sobre lo tercero, y sobre la parte que casi nadie explica: qué queda en manos de una persona cuando el agente trabaja bien.
Qué es un agente aquí (y qué no)
Un agente, en una agencia de carga, es un programa que lee lo que llega (un correo con una solicitud, una respuesta de proveedor, un documento), decide dentro de reglas fijas qué hacer con eso, ejecuta la acción (crea la cotización, manda la solicitud de tarifas, registra la tarifa que llegó) y deja escrito lo que hizo, paso por paso, en el expediente.
No es un chatbot: no espera a que alguien le pregunte. No es un extractor de documentos: leer es el primer paso, no el trabajo. Y no es autónomo del todo: hay decisiones que no toma, no porque no pueda, sino porque no debe.
Con qué información trabaja
- El correo de la agencia: ahí llegan las solicitudes de los clientes y las respuestas de los proveedores. Sin acceso al buzón no hay agente.
- Los tarifarios y contratos propios: lo primero que revisa antes de preguntar a nadie.
- El directorio de proveedores por categoría y ruta: a quién se le pide tarifa marítima, aérea o terrestre.
- El catálogo de recargos de destino de la casa: de ahí salen, no del proveedor.
- Las reglas de la casa: qué se asume cuando falta un dato, qué nunca se asume, quién firma cada paso. Se aprenden en la inducción, de la operación real, no de un formulario.
Qué decide el agente y qué decide una persona
El agente decide cómo clasificar un correo, qué datos exige el Incoterm de esa solicitud, qué asumir y cómo declararlo, a qué proveedores pedir y qué registrar cuando responden. Una persona decide el margen y el precio final, aprueba todo lo que va al cliente, y resuelve las excepciones: una entrega DDP (hay que preliquidar aranceles), una carga suelta sin dimensiones, un origen ambiguo en EXW o FCA.
Esa frontera no es una limitación técnica que se irá con el tiempo. Cuánto cobrarle a un cliente en una negociación es una decisión comercial; automatizarla no la mejora, la esconde.
Los seis controles que deberías exigir
- Nada sale sin aprobación: todo lo que va a un cliente queda en borrador hasta que alguien de tu equipo lo aprueba.
- Al cliente solo le llega lo que puede leer: nunca el costo, el profit, el nombre del proveedor ni el ruteo interno.
- Ninguna cifra se inventa: los precios salen de tus proveedores y tus tarifarios y se transcriben; el agente no estima ni interpola.
- Supuestos declarados: si falta un dato que la casa suele asumir, lo asume y lo deja escrito para que se vea.
- El margen es tuyo: poner el precio final es una decisión comercial y la toma una persona.
- Cada acción queda registrada: las corridas del agente viven en el expediente y nadie las edita; son registro.
Dónde trabaja: en tus sistemas o en el nuestro
La pregunta correcta no es «¿tengo que cambiar de sistema?» sino «¿dónde vive hoy mi operación?». Si vive en el correo y en un sistema propio, el agente trabaja ahí: hoy Vera, el empleado de cotización de Flettia, se conecta a Gmail, a Zoho y a la base de datos del sistema de la agencia; otras conexiones se evalúan en la inducción. Si no hay sistema, o se quiere uno, el TMS de Flettia viene incluido al contratar empleados.
Cómo probarlo sin apostar la operación
Un piloto pagado de dos meses. Las dos primeras semanas son inducción: el empleado aprende de la operación real (cómo cotizas, a quién le pides tarifas, qué asume tu casa) y necesita accesos al correo, a los tarifarios y a las bases de datos. El resto del piloto trabaja sobre solicitudes reales mientras una persona de tu equipo revisa lo que produce, unos minutos al día. A los dos meses decides; si no se ganó el puesto, se devuelve el 100 % de lo pagado por él.
Lo que se mide durante el piloto no es una promesa: tiempo de procesamiento, espera de proveedores, minutos de revisión humana, correcciones, volumen atendido y tiempo total hasta el envío, con la misma definición que el proceso manual y separando modalidad, sentido y horario.
Qué preguntarle a cualquier proveedor de agentes
- ¿De dónde salen los precios que pone? Si la respuesta incluye «estima», sigue preguntando.
- ¿Qué hace cuando falta un dato? Debe distinguir lo que asume y declara de lo que bloquea y pregunta.
- ¿Quién aprueba lo que sale al cliente, y dónde queda el registro de cada acción?
- ¿A qué se conecta hoy, con nombre y apellido, y qué se evalúa después? Desconfía de las listas de logos.
- ¿Cómo se cobra: por usuario, por transacción o por volumen? ¿Y qué pasa con mis datos si me voy?
- ¿Qué mide durante el piloto y contra qué línea base?
Preguntas frecuentes
¿Un agente de IA reemplaza a mi equipo de pricing?
No. Hace la parte repetitiva (leer, extraer, pedir, registrar, armar) y deja a las personas la parte que decide el negocio: el margen, la aprobación y las excepciones.
¿Necesito cambiar mi correo o mi sistema?
No. El empleado trabaja sobre el correo y los sistemas que ya usas (hoy Gmail, Zoho y la base de datos de tu sistema). El TMS de Flettia es una opción incluida, no un requisito.
¿Qué pasa con mis tarifas y mis clientes?
Los datos de cada agencia están aislados de los de las demás, al cliente nunca le llega información interna, y cada acción del agente queda registrada para auditarla.
Conoce a Vera con una solicitud tuya
Agenda 30 minutos y mira al empleado de cotización trabajar sobre una RFQ real de tu operación.